martes, 24 de junio de 2008

Cáncer de cuello del útero (cérvix)

¿Qué es el cáncer de cuello del útero?

El cérvix es el cuello del útero que se abre a la vagina. El cáncer de cuello del útero, también llamado carcinoma del cérvix, se desarrolla a partir de células anormales de la superficie del cuello. El cáncer de cuello del útero es uno de los cánceres que afectan con más frecuencia a las mujeres.

Generalmente, el desarrollo de un cáncer de cuello del útero está precedido por una displasia, que significa la aparición de cambios precancerosos en las células de la superficie del cuello. Estas células anormales pueden evolucionar en un cáncer de carácter invasor. Una vez que el cáncer aparece, puede evolucionar a través de cuatro etapas. Las etapas se definen por el grado de diseminación del cáncer. Cuánto más se haya diseminado el cáncer, más amplio será, probablemente, el tratamiento.

¿Cómo se produce?

Las causas precisas del cáncer de cuello de útero se desconocen por ahora.

Existen dos tipos principales de cáncer de cuello de útero:

  • Cáncer de células escamosas (cáncer epidermoide): Este es el tipo más frecuente, que corresponde a entre el 80% y el 85% de los cánceres de cuello de útero. Los investigadores piensan que este tipo de cáncer es causado por las enfermedades que se transmiten por vía sexual. Una de estas enfermedades transmitidas por vía sexual proviene de la transmisión venérea del virus del papiloma humano, que produce verrugas venéreas. El tumor canceroso crece sobre el cuello y dentro de éste. Este tipo de cáncer empieza generalmente sobre la superficie del cérvix y puede ser diagnosticado en una etapa temprana mediante una prueba de Papanicolau.
  • Adenocarcinoma: Este tipo de cáncer del cérvix se desarrolla a partir del tejido de las glándulas del cuello del útero.

Usted corre un riesgo mayor de tener un cáncer de cuello del útero si:

  • El frotis de Papanicolau dio un resultado anormal.
  • Usted o su pareja sexual tiene o ha tenido una infección a virus con verrugas genitales.
  • Usted ha tenido muchos compañeros sexuales diferentes o bien empezó sus actividades sexuales antes de los 18 años de edad.
  • Usted no usa condones (preservativos) con nuevos compañeros sexuales.
  • Usted ha tenido en el pasado un cáncer genital o vaginal.
  • La ex compañera sexual de su pareja sexual tuvo cáncer del cérvix o células anormales en el cuello del útero.
  • Su pareja sexual tiene o tuvo cáncer del pene.
  • Usted fuma cigarrillos.
  • Las defensas de su sistema inmunitario están bajas, como es el caso en las personas con transplantes, aquellas que toman fármacos de immunosupresión, o las personas que tienen SIDA.
  • Su madre tomó la hormona DES (dietilstilbestrol) cuando estaba embarazada con usted.

¿Cuáles son los síntomas?

En sus etapas tempranas, el cáncer generalmente no causa ningún síntoma. Por lo general se lo detecta mediante un frotis de Papanicolau y el examen de la pelvis. Este es el motivo por el cual las mujeres deberían empezar a hacerse pruebas de Papanicolau y exámenes de la pelvis en cuanto empiecen su actividad sexual. Las mujeres jóvenes y sanas que no hayan tenido nunca actividad sexual deben hacerse su primer examen anual de la pelvis a los 21 años de edad.

Eventualmente, una mujer que tiene cáncer de cuello del útero observará hemorragias vaginales anormales o una descarga con manchas de sangre en momentos inesperados, tales como en el medio del periodo menstrual, después del coito, o después de la menopausia. Es posible que la descarga vaginal anormal tenga un aspecto turbio o sanguinolento o que contenga mucosidades. En las etapas avanzadas del cáncer puede haber dolor.

¿Cómo se lo diagnostica?

El médico toma un frotis de Papanicolau. En esta prueba el médico, utilizando una espátula pequeña y un cepillo, desprende suavemente algunas células del cuello del útero. Estas células se desparraman sobre una placa de cristal (portaobjetos). Dicha placa es enviada a un laboratorio para que las células sean examinadas.

Su frotis de Papanicolau puede mostrar células que son:

  • normales
  • levemente anormales
  • precancerosas
  • cancerosas.

Con toda probabilidad, las anomalías leves desaparecerán mediante un tratamiento mínimo o sin tratamiento. Sin embargo, usted debe hacerse pruebas de Papanicolau de seguimiento cada pocos meses, según se lo recomiende su médico, para asegurarse de que las células hayan vuelto a la normalidad.

Si el frotis de Papanicolau revela anomalías más significativas, el médico querrá examinar el cuello del útero por medio de un colposcopio. El colposcopio es un tipo especial de microscopio que le permite al médico examinar la vagina y el cérvix. Durante este examen, el médico probablemente tomará un muestra del tejido anormal cortando un pequeño trozo del cérvix (una biopsia) o desprendiendo material del revestimiento del canal del cuello del útero (curetaje endocervical). Las muestras son enviadas al laboratorio para determinar si hay células cancerosas.

Cuanto más pronto se diagnostique y se trate el cáncer de cuello del útero, tanto mayor será la probabilidad de que se preserve su capacidad para tener hijos.


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¿Cómo se lo trata?

En general, los cambios precancerosos tempranos se pueden tratar de una manera fácil mediante:

  • cirugía láser
  • criocirugía (tratamientos de congelación)
  • electrocauterización (quemado con un cable)
  • operación quirúrgica para extirpar el tejido precanceroso.

Consulte con su médico sobre las ventajas y desventajas de cada uno de estos tratamientos.

El cáncer en la superficie del cuello del útero se denomina cáncer del cérvix in situ. Los tratamientos posibles para este tipo de cáncer de cuello del útero son:

  • biopsia de conización del cérvix, que consiste en la extracción de un trozo en forma de cono del cérvix con un bisturí, láser o un asa de alambre
  • histerectomía, que significa la extracción del útero.

El tratamiento del cáncer invasor de cuello del útero depende del grado de diseminación del cáncer, su edad y su estado general de salud, y el riesgo de que el cáncer se expanda a otras partes de su cuerpo. Si el cáncer invasivo es pequeño y sólo involucra el cérvix o el útero, es posible que el médico recomiende la extirpación del útero y del cuello, la porción superior de la vagina y una parte de los tejidos que los rodean en la pelvis. Generalmente se extirpan los ovarios también, si bien en raras ocasiones no se los extirpa, para que usted pueda preservar su función hormonal normal. (Si le extirpan los ovarios, usted podrá tomar estrógenos después de la operación quirúrgica.) Para tratar un cáncer cervical más avanzado, es posible que se le administre una combinación de radiación y quimioterapia.

¿Cuán bien funciona el tratamiento?

Si las células anormales son detectadas, diagnosticadas y tratadas tempranamente, existe una excelente probabilidad de una cura completa. Si no se lo trata, el cáncer puede expandirse a las estructuras que rodean el cuello, como los ganglios linfáticos y los tejidos cercanos de la pelvis. A medida que el tumor crece o se expande más allá del cuello del útero, la probabilidad de una cura va disminuyendo. Sin embargo, determinados estudios recientes han demostrado que el tratamiento con una combinación de radiación y quimioterapia añade años de vida en las mujeres con cáncer invasivo del cérvix.

Si hay una recurrencia del cáncer de cuello del útero, ésta ocurre con mayor frecuencia dentro de la pelvis.

¿Cómo puedo cuidarme a mí misma después del tratamiento?

  • Consulte con su médico para que la instruya con respecto al coito, el lavado por irrigación de la vagina o el uso de tampones.
  • Se le recomendarán exámenes y pruebas de Papanicolau frecuentes para detectar los signos tempranos de una recidiva. Concurra a todas sus citas de seguimiento.
  • Si sus ovarios han dejado de funcionar como resultado del tratamiento, es posible que su médico le recomiende terapia de reemplazo de estrógenos

¿Qué se puede hacer para prevenir la formación de un cáncer de cuello de útero?

Hay una serie de medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo de un cáncer de cuello del útero:

  • Idealmente, la mujeres no debería tener relaciones sexuales (coito) antes de cumplir por lo menos 18 a 20 años de edad.
  • Minimice el número de sus compañeros sexuales, y recuerde que para minimizar el riesgo que corre, es conveniente que su compañero sexual haya tenido el menor número posible de compañeras sexuales. Idealmente, cada uno de ustedes debería haber tenido sólo el otro como pareja.
  • Use condones de látex en cada coito, particularmente si usted o su compañero han tenido otras parejas con anterioridad.
  • Deje de fumar.
  • Mantenga buenos hábitos de higiene personal.
  • Las mujeres que sean o hayan sido sexualmente activas deben hacerse exámenes ginecológicos regulares, incluyendo una prueba de Papanicolau. Esta prueba debe hacerse poco después de la primera vez que tenga relaciones sexuales (coito), y cada 12 meses de allí en adelante.
  • En general, debe hacerse una prueba de Papanicolau por año. Su médico le indicará con cuánta frecuencia debe hacerse la prueba, de acuerdo con sus factores de riesgo con respecto al cáncer de cuello del útero. Si tiene uno o más de los factores de riesgo, debería hacerse una prueba de Papanicolau por lo menos una vez por año.
  • Ciertos síntomas de carácter ginecológico, como descarga vaginal, hemorragia en el medio del ciclo menstrual, hemorragia durante el coito, y coito doloroso deben ser investigados prontamente y tratados en forma adecuada.

Cáncer del Esófago

¿Que es el cáncer del esófago?

Cáncer del esófago, tambien llamado cáncer esofágico, es un cáncer poco frecuente en el tubo que conecta la faringe (gasganta) con el estomago. Este tubo se llama esófago.

El cáncer del esófago ocurre mas frecuentemente en hombres mayores de 60 de edad.

¿Como ocurre?
La causa exacta del cáncer de esófago es desconocida. El abuso de alcohol y el tabaquismo aumentan el riesgo de que aparezca esta enfermedad.

¿Cuales son los síntomas?

Con frecuencia el primer síntoma es aumento en la dificultad para pasar los alimentos. Usted puede sentir como los alimentos se atoran en su garganta. Primero, usted puede tener problemas para pasar los alimentos sólidos, después, la dificultad es también para los alimentos mas blandos. Eventualmente, aun los líquidos pueden ser difíciles de ingerir.

Conforme la tumoración crece, el esófago se hace cada vez mas estrecho. Uno de los síntomas más tempranos puede ser dolor toráxico. Usted puede experimentar ardor (agruras) cuando se ingieren líquidos calientes. Los síntomas tardíos incluyen aliento acedo, regurgitación de alimentos no digeridos, y perdida de peso. Las infecciones respiratorias son frecuentes. Resequedad e inflamación de la garganta, tos frecuente tambien pueden aparecer si otros tejidos se encuentran próximos al esófago y son afectados por el cáncer.

¿Como se diagnostica?

Su doctor puede utilizar cualquiera de los siguientes exámenes:

  • Estudio de Rayos X trago de bario, que permite como se mueven y pasan los líquidos a través del esófago y al estomago.
  • Procedimiento llamado endoscopia para examinar y ver directamente el esófago y la traquea. Después de administrarle al paciente una droga para mantenerlo dormido, se inserta un tubo flexible y delgado en el esófago, o dentro de la traquea y las vías aéreas (broncoscopia).Se puede ver directamente el tumor y tomar biopsia para la confirmación diagnostica.
  • Una muestra del tejido tumoral es removida (biopsia) de una de las regiones esofágicas de aspecto anormal. El tejido es examinado buscando la presencia de cáncer.
  • Exámenes de la sangre y otros rayos X, tomografía, ultrasonido, para determinar si la enfermedad no se ha extendido hacia otros órganos o tejidos distantes (metástasis).

¿Cual es el tratamiento?

El tratamiento con frecuencia involucra una combinación de cirugía y radiación. Algunas veces la quimioterapia es tambien parte del tratamiento. La elección del tratamiento depende del tamaño y localización del cáncer dentro del esófago y el grado de diseminación a los tejidos circundantes.

Algunas veces el tratamiento no quirúrgico puede ser utilizado, tal como la dilatación o ampliación de la estrechez esofágica para permitir una ingestión más confortable. la terapia con radiacion puede ser necesaria para hacer que disminuya el tamaño de los tumores grandes.

¿Cuanto duran los efectos?

En la mayoría de los casos la curación no es posible. El cáncer del esófago se disemina rápidamente y con frecuencia se diagnostica demasiado tarde o en etapas muy avanzadas. De cualquier forma, la mejoría en la cirugía, técnicas de radiación, y en la quimioterapia, han aumentado las expectativas de vida y confort para las personas con esta enfermedad.

¿Como puede tener cuidado de usted mismo?

Hable con su doctor acerca de cualquier duda que tenga en el curso de su enfermedad y el tratamiento de la misma. Pregunte acerca de los efectos secundarios que puede presentar por la radiación, quimioterapia, o medicinas prescritas. Usted puede hacer una lista de preguntas en casa y llevarla al momento de visitar al medico. Pida a un amigo o familiar que le acompañe para que escuche tambien. Si usted no entiende una palabra o un concepto, pida a su doctor que le explique. Tome notas si usted lo necesita.

El siguiente lineamiento puede ayudarle para controlar sus síntomas:

  • Comidas pequeñas en cantidad y con mayor frecuencia.
  • Siga la dieta de su doctor le ha recomendado.
  • Descanse lo suficiente cuando duerma.
  • Tome los medicamentos para dolor si el doctor se lo indica.
  • mantenga una esperanza y actitud positiva durante su tratamiento y recuperación.

domingo, 8 de junio de 2008

Cancer de prostata

Cancer de Prostata

¿Qué es?
La próstata es la glándula sexual del hombre encargada de producir el semen. Es del tamaño de una nuez y se encuentra debajo de la vejiga de la orina, rodeando a la uretra. A diferencia de otro tipo de cánceres, el cáncer de próstata se caracteriza por evolucionar de forma muy lenta.

Causas
Sobre la base de las observaciones epidemiológicas se han sugerido cuatro causas principales del cáncer prostático:
Factores genéticos: Aunque existen indicios que involucran a los factores genéticos en la causa del cáncer prostático, es difícil separar estos factores de los factores ambientales. Estudios genéticos han mostrado que existe un gen específico del cromosoma 1 ó gen HPC-1 que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de próstata.
Factores hormonales: Varias estudios han sugerido que los factores hormonales pueden tener importancia en el desarrollo del cáncer de próstata. Éstos incluyen:
- La dependencia de las hormonas andrógenas (masculinas) de la mayoría de los cánceres de próstata.
- El hecho de que el cáncer prostático no aparece en los eunucos.
- El hecho de que el cáncer prostático puede ser inducido en ratas mediante la administración crónica de estrógenos y andrógenos (hormonas femeninas y masculinas).
- La frecuente asociación de cáncer prostático con áreas de atrofia prostática esclerótica.
Factores ambientales: Quienes emigran de regiones de baja incidencia a regiones de alta incidencia mantienen una baja incidencia de cáncer prostático durante una generación y luego adoptan una incidencia intermedia. También se han identificado varios factores ambientales que podrían ser promotores del cáncer de próstata. Éstos incluyen:
- Dieta alta en grasas animales.
- La exposición al humo del escape de los automóviles.
- La polución del aire, cadmio, fertilizantes y sustancias químicas en las industrias de la goma, imprenta, pintura y naval.
Agentes infecciosos: Se ha considerado que los agentes infecciosos transmitidos por vía sexual podrían causar cáncer prostático, sin embargo, los estudios epidemiológicos, virológicos e inmunológicos han brindado resultados contradictorios. Los estudios epidemiológicos han sugerido un aumento en el riesgo de cáncer prostático asociado con un mayor número de compañeros sexuales, una historia previa de enfermedad de transmisión sexual, frecuencia del acto sexual, relación con prostitutas y edad temprana de comienzo de la actividad sexual.
En contraste, otros estudios han sugerido que existe un mayor riesgo de cáncer prostático asociado con la represión de la actividad sexual, como un comienzo en edad más tardía, un pico más temprano y una cesación prematura de la actividad sexual. Por otra parte, algunos trabajos han mostrado un mayor riesgo entre los pacientes que nunca estuvieron casados y un riesgo aún mayor entre aquellos que tuvieron niños, pero otros estudios no han mostrado una correlación significativa con el estado marital o con el número de hijos. De forma similar, los estudios de potenciales agentes infecciosos no han brindado resultados concluyentes, como tampoco proporcionan pruebas concretas para una causa infecciosa de cáncer prostático.

Síntomas
Los síntomas de la enfermedad pueden tardar mucho tiempo, incluso años, en manifestarse. Por lo general, pasado un tiempo el cáncer se puede manifestar mediante alteraciones en la función de orinar (incapacidad para hacerlo, efectuarlo de forma muy frecuente, sentir dolor o padecer incontinencia). Junto con estos síntomas, el paciente puede padecer un dolor frecuente en la parte baja de la espalda, tener una vida sexual problemática e incluso expulsar sangre en la orina o en el semen. No obstante, estas alteraciones físicas no siempre implican la existencia de cáncer.

Prevención
Esta enfermedad presenta unos síntomas que tardan muchos años en manifestarse. Por este motivo, es muy importante que las personas que tienen posibilidades de contraer la enfermedad se sometan a exámenes médicos de forma frecuente. Es importante recordar el hecho que el hombre tiene mayores posibilidades de padecer la enfermedad a medida que envejece.

Diagnóstico
A pesar de la evolución lenta de la enfermedad y de la manifestación tardía de sus síntomas, el cáncer de próstata puede diagnosticarse mediante pruebas médicas. A través de un examen digital (palpamiento en la zona afectada) o un análisis de sangre especial, se puede llegar a detectar la enfermedad antes de que los síntomas se presenten. Tras una revisión física general, el urólogo hará preguntas sobre los síntomas y antecedentes médicos, y procederá a realizar algunos de los siguientes exámenes:
Examen rectal digital (tacto rectal). En esta prueba, mediante un guante lubrificado, el médico inserta un dedo en el recto (último tramo del intestino grueso) del paciente para detectar la existencia de alguna área irregular dura (hinchazón o protuberancia), que podría ser indicio de cáncer. A pesar de ser incómoda, se trata de una prueba rápida e indolora.
Análisis de sangre o prueba de determinación del antígeno prostático específico. Esta prueba -de gran utilidad en los llamados "cánceres silenciosos"- consiste en la extracción de sangre para detectar la existencia de una sustancia producida por la próstata llamada antígeno prostático específico (PSA).
Examen de orina. Con una muestra de orina, el médico puede determinar si ésta tiene sangre o señales de alguna anomalía, como podría ser una infección, hiperplasia (agrandamiento) de próstata o marcadores de cáncer.
Ecografía transrectal (TRUS). Uso de ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo en la que se podrán detectar pequeños tumores. La colocación de la sonda en el recto puede ser incómoda, pero no dolorosa. La prueba se efectúa en la consulta médica y su duración oscila entre 10 y 20 minutos. Es un método seguro pero caro, con una sensibilidad (probabilidad de diagnosticar la enfermedad cuando ésta realmente existe) alta del 97 por ciento y una especificidad (probabilidad de dar resultado negativo cuando no existe la enfermedad) más baja, 82 por ciento. Presenta una tasa elevada de falsos positivos (individuos diagnosticados como enfermos cuando en realidad son sanos) debido a la similitud ecográfica del cáncer y las inflamaciones benignas de la próstata.
Biopsia de próstata. El diagnóstico del cáncer de próstata sólo puede confirmarse tomando una muestra de tejido (biopsia). La biopsia consiste en la inserción de una aguja en la próstata con la intención de extraer parte de su tejido celular y analizarlo. Este análisis permite confirmar o descartar la existencia de la enfermedad.
Tratamientos
Este tipo de cáncer se desarrolla de forma muy lenta, provocando que, en muchas ocasiones, el tratamiento tenga que efectuarse durante un largo plazo de tiempo. Se debe destacar, sin embargo, que si el cáncer se detecta en su primera fase, cuando todavía se encuentra dentro de la próstata, el paciente puede tener una larga expectativa de vida. El tratamiento de la próstata depende básicamente del estado evolutivo de la enfermedad. Datos como el grado, la etapa del cáncer o la edad y el estado de salud del paciente son muy importantes para decidir el tratamiento a seguir. Actualmente hay cuatro formas de proceder para reducir y/o extraer el cáncer de próstata:
Cirugía. Procedimiento que consiste en la extracción de la glándula prostática entera y los tejidos ubicados a su alrededor. Algunas veces se extraen también los gánglios linfáticos del área pélvica (parte inferior del abdomen, localizada entre los huesos de la cadera). Este tipo de intervención, conocida con el nombre de prostatectomía radical, se puede llevar a cabo mediante dos tipos de procedimientos:
- Prostatectomía retropúbica. La extracción se efectúa a través de una incisión en el abdomen.
- Prostatectomía perineal. La intervención se lleva a cabo mediante una incisión en la área comprendida entre el escroto y el ano.
Radioterapia. Este tratamiento se puede combinar con el de la cirugía, ya sea para preparar la zona afectada para la extracción del tejido afectado o para intentar limpiar la zona después de la intervención quirúrgica. En este caso, se puede proceder de dos formas diferentes:
-Tratamiento interno (mediante la inserción cerca del tumor de un pequeño contenedor de material radiactivo). Se trata de un implante que puede ser temporal o permanente, y que al ser extraído no deja ningún tipo de rastro radiactivo dentro del cuerpo.
-Tratamiento externo (aplicación de las radiaciones a través de máquinas externas). Este procedimiento, que tiene una duración de 6 semanas (5 días a la semana), consiste en la orientación de las radiaciones hacia el área pélvica.
Terapia hormonal. La evolución del tumor está vinculada a la acción de la testosterona, una hormona sexual masculina. El tratamiento hormonal tiene como objetivo reducir los niveles de testosterona en el organismo o bien bloquear los efectos de esta hormona sobre la próstata.
Observación permanente (efectuar controles frecuentes de la zona afectada). Se trata de la observación y vigilancia del estado del cáncer. Esta opción se recomienda especialmente a los pacientes mayores que sufren otro tipo de enfermedades que pueden deteriorar su salud. Es importante destacar el hecho que el cáncer de próstata es una enfermedad muy lenta, y por tanto el tratamiento también se prolongará. En la mayoría de ocasiones los pacientes de esta enfermedad vivirán con el cáncer, sin que sea éste, necesariamente, la causa de su muerte.

Otros datos
Efectos secundarios A pesar de la dificultad existente para predecir con exactitud los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de próstata, se pueden conocer algunos efectos constantes según el tipo de tratamiento utilizado.
Cirugía. El tratamiento quirúrgico puede provocar malestar los primeros días después de la operación. Otro síntoma común en este tipo de intervenciones es la sensación de cansancio y debilidad. La impotencia y la incontinencia urinaria son, sin duda, los efectos secundarios más molestos para el paciente.
Radioterapia. El paciente puede padecer la sensación de cansancio profundo. Otros síntomas comunes de este tipo de intervenciones son la caída del cabello, tener diarrea y/o padecer dolor al orinar. La radioterapia externa puede provocar también el enrojecimiento, sequedad y flacidez de la parte de la piel tratada. Algunos hombres sometidos a este tipo de tratamiento padecen impotencia.
Terapia hormonal. La pérdida de apetito sexual, la impotencia o los aumentos súbitos de temperatura son síntomas comunes de este tratamiento. Algunos métodos de esta terapia pueden causar alteraciones físicas superiores.
Terapia biológica: Algunos de sus efectos secundarios son la fiebre, dolor en los músculos, debilidad corporal, pérdida de apetito, náuseas, vómitos o diarrea.